Empecemos con Germán (
Smithers) Martínez, con sus delirios de grandeza e ínfulas de pureza. Desde que empezaron las campañas, no hay día en que no lastime nuestros oídos y nuestra inteligencia con sus chillidos estridentes y dedo acusador: Que si los Priístas están con el Narco. Que si los Perredistas son unos rateros. Que si los demás partidos son unos irresponsables. Que si ya saben el último chisme del Nati o del Astroboy. Como si en el PAN no hubiera transas, ni se involucraran nunca con criminales.
En vista de que el PAN ha olvidado completamente la autocrítica desde que Felipe Calderón empezo su guerra contra el narcotráfico, hay que recordarle a los electores: ¿a quién representa el Partido Accion Nacional?
Así como hay tribus en el PRD, el PAN también tiene sus facciones. Una de ellas, la más radical, es la heredera de la
Unión Nacional Sinarquista. Son los panistas más conservadores, casi rayando en el fanatismo religioso, herederos del pensamiento "cristero", a los que el mismo Germán Martínez se refirió alguna vez como "meones de agua bendita". Un representante de esta corriente de pensamiento es el recientemente fallecido Carlos Abascal Carranza, hijo de Salvador Abascal Infante, fundador de la UNS. Sin embargo, todavía hay un grupo más radical entre estos radicales: el yunque. Esta agrupación, real o imaginaria, formada por algunos empresarios y políticos del bajío, es un movimiento identificado con la iglesia católica que resultó más papista que el Papa, y se opone a cualquier tipo de práctica que vaya en contra de los principios de la Santa Madre Iglesia.
Este tipo de personajes intransigentes son los que se oponen rabiosamente al uso del condón como método de prevención de enfermedades de transmisión sexual, y consideran el aborto como homicidio bajo cualquier tipo de circunstancia. Un representante de este grupo es Manuel Espino, quien fuera el presidente del PAN antes de Germán Martínez y se destacara por ser la peor piedra en el zapato de la presidencia de Vicente Fox. Otro personaje destacado por su intransigencia cargada de prejuicios es Jorge Serrano Limón, presidente de la Asociación Pro-Vida, quien se ha hecho famoso por sus desafortunados intentos inquisidores contra películas, libros, leyes, y personajes que ofenden a la moral y las buenas costumbres.
A los panistas radicales no les importan sus gobernados, porque su reino no es de este mundo. Más bien les importa salvar sus almas, aunque éstos se resistan. Así que cuando llegan a cargos de elección popular su gestión está marcada por impulsar una agenda pro-católica. Sus enemigos son el estado laico y ateo, la ciencia (especialmente la teoría de la evolución), el socialismo (porque niega la existencia de Dios), y la planificación familiar (hijos, los que Dios mande). Enfermedades como el SIDA no deben de prevenirse con el condón, sino con la abstinencia (finalmente, esas enfermedades son un castigo divino a la promiscuidad). Las víctimas de violación no tienen derecho a abortar (ellas se lo buscaron por vestir provocativamente).
Si la corriente radical del pan es heredera del pensamiento conservador del Siglo XIX, otra corriente principal del PAN es, paradójicamente, heredera de la filosofía liberal del siglo XIX. Si alguien debería de agarrar de bandera a Benito Juárez, ese partido debería ser el PAN y no la izquierda. Principios como el fortalecimiento del Federalismo y el apego a la legalidad y el Estado de Derecho, son banderas de esta corriente. Los fundadores del Partido Accion Nacional creían en estos principios, y por ello fueron reprimidos durante décadas por un estado centralista, paternalista y sumamente corrupto. Sin embargo, esta corriente que se llama a sí misma humanista ha demostrado ser especialista en ver la paja en el ojo ajeno pero también incapacidad total de ver la viga en el propio. Algunos son idealistas, al estilo de Francisco I. Madero, pero la mayoría tienen más bien el estilo de Venustiano Carranza, que tuercen las leyes a su conveniencia y prefieren cerrar los ojos ante los desmanes que causan sus correligionarios. Y como los liberales del Siglo XIX, cuando llegan al poder, tienden a olvidar aquellos principios democráticos que defendían adoptando posturas francamente autoritarias. Como en tiempos de Don Benito Juárez o los de Don Porfirio Díaz: el que no está conmigo, está contra mí. Germán Martínez y Felipe Calderón son representantes de esta corriente.
Por último, hay una tercera corriente en el PAN que se ha ido infiltrando en el partido desde fuera. Sin compartir ninguna de estas ideologías, es un grupo de empresarios que decidió unirse a las filas del PAN gracias a Manuel J. Clouthier, cuya finalidad era arrebatarle el poder al PRI para impulsar reformas que favorezcan a los empresarios. La idea era hacer crecer la industria nacional para mejorar la calidad de vida del grueso de la población. Sin embargo, en la práctica se han dedicado a impulsar reformas neoliberales que favorecen a las empresas trasnacionales dejando desprotegidas a las nacionales. Estos ideólogos del capitalismo radical y el liberalismo económico han profundizado reformas que en la práctica en lugar de mejorar nuestra calidad de vida la han empeorado: por ejemplo, los cambios en los régimes de pensiones, el abandono deliberado de los monopolios estatales de salud, educación y energía con miras a rematarlos, la desaparición de prestaciones laborales, etc., todo está enfocado a reducir el papel del Estado al de garantizar el libre comercio. Éste grupo es el que más teme que una ideología Estatista llegue al poder, y está dispuesto a hacer lo que sea por evitarlo, aunque nos lleve a todos entre las patas. Baste recordar, por ejemplo, el capítulo del desafuero de Andrés Manuel López Obrador por haber tenido la osadía de hacer una calle en Santa Fé. Recurrieron a cuanta argucia legal encontraron no sólo para evitar la obra, sino que la agarraron de pretexto para desaforarlo y tratar de evitar que compitiera en las elecciones presidenciales de 2006. A fin de cuentas, López Obrador de todas formas compitió en esas elecciones, pero le dieron el pretexto ideal para radicalizar su posición invocando al "complot" que efectivamente se llevó a cabo en su contra. Hoy el predio del encino sigue abandonado, el tránsito en Santa Fe sigue hecho un desmadre y los únicos que acabamos pagando los platos rotos fuimos los ciudadanos. Vicente Fox es el representante más visible de esta corriente, pero tras bambalinas hay muchos más que hoy sobreviven controlando puestos estratégicos en la Secretaría de Hacienda, la Secretaría del Trabajo, el Banco de México, y la Secretaría de Economía del Gobierno Federal.
El factor común entre las tres corrientes del PAN es el manejo del miedo. Convencen a la gente de votar por ellos a través de una estrategia cuidadosamente estudiada para provocar miedo en la gente. Dependiendo de la ideología aprovechan el "temor de Dios", el "temor al populismo", o el "temor al mal" para que la gente vote por ellos para evitar que lleguen al poder los "narcos", los "peligros para México", los "irresponsables", los "mafiosos", los "comunistas", etc. Como todos nuestros políticos, ya en el poder lo único que les preocupa es seguir impulsando su agenda y mantenerse a toda costa en el poder.
Si quieres seguir teniendo diputados que acaben imponiendo el catecismo obligatorio en las escuelas, que sigan fomentando las maquiladoras como estrategia para atraer a las grandes empresas, y que sigan votando en tu contra eliminando prestaciones laborales y libertades constitucionales, sigue votando por el PAN.