🔍 Agregar RSS Suscribir por e-mail

lunes, 13 de diciembre de 2010

Tiempos Postciberponquetos



Entre las noticias recientes, me llama mucho la atención una historia que parece extraida de un libro PostCyberPunk. Me refiero a lo relacionado con la figura de Julian Assange, el Editor de Wikileaks. Sobre todo porque el campo de batalla principal de esta historia es virtual: se está peleando en Internet.

Aunque Wikileaks ha estado presente desde hace mucho tiempo (¿se acuerdan de las fotos de la cárcel de Fallujah, de los videos de un helicóptero Apache matando civiles en Bagdad y del manual de operaciones de Guantánamo?), no fue sino hasta que publicaron cantidades nunca antes vistas de información proveniente de las embajadas de Estados Unidos cuando Julian empezó a aparecer recurrentemente en los noticieros de todo el mundo. Todo gracias a la cacería de brujas desatada en su contra.

Primero, se bloquearon las fuentes de financiamiento de Wikileaks. Paypal, Visa y Mastercard decidieron "voluntariamente" unirse al boicot. No tardaron entonces en aparecer como por arte de magia un par de acusaciones graves en contra de Julian: Aparentemente, tener relaciones sexuales sin condón es un delito tan penado en Suecia que amerita una solicitud de extradición. Y la policía Inglesa procedió inmediatamente a aprehender a tan peligroso pervertido.

Ante tan sospechosa coincidencia, las protestas no se han hecho esperar. Incluyendo la de un viejo conocido: Anonymous. Anonymous tiende a generar ansiedad y confusión, sobretodo entre las entidades que tienen mucho que ocultar o que no entienden bien cómo funciona Internet, porque lo ven como una amenaza. Por eso se le presenta en las noticias como un grupo "ciberterrorista". Ya hasta fueron canceladas sus cuentas de Facebook y twitter para restarle poder de convocatoria. Pero en realidad, Anonymous ni siquiera existe. Es un meme.

Piensen en una parvada: es un colectivo en el sentido de que es un grupo de aves que se mueven más o menos en una misma dirección. Pero en cualquier momento se agregan o retiran aves de la parvada sin que esto le afecte: La parvada parece tener vida propia, independientemente de las aves individuales que la conforman. Un meme evoluciona de forma similar a una parvada. Este efecto es particularmente notorio en Twitter: De repente aparece un tema que se populariza rápidamente, y mucha gente dice algo sobre él. Puede ser una noticia, puede ser un evento o una idea: mucha gente la hace suya y opina sobre ella o simplemente repite lo que está escuchando al respecto en otras partes. El resultado es un Trend Topic que tiene una dinámica propia, independientemente de quienes lo hayan iniciado o hecho crecer.

Anonymous funciona igual: No es una conspiración internacional, ni un grupo anarco-terrorista, ni hay un líder, ni una agenda definida: simplemente es gente que se une en internet de manera anónima con un objetivo común. Anonymous puede ser cualquiera, y a la vez nadie. Como ellos mismos lo explican: “Anonymous es una idea viva. Anonymous es una idea que puede ser editada, actualizada o cambiada como le guste. No somos una organización terrorista como quieren hacer creer los gobiernos, los demagogos y los medios de comunicación. En este momento Anonymous está centrado en una campaña pacífica para la Libertad de Expresión”.

Anonymous y Wikileaks tienen mucho en común. Anonymous es resultado de la libertad de pensamiento, y Wikileaks es el resultado de llevar el derecho a la información hasta sus últimas consecuencias. En general, por muy democráticos que presuman ser, la mayoría de los gobiernos se ven tentados a controlar la información disponible, y no se sienten cómodos con la idea de que la gente pueda intercambiar ideas libremente. Y mucho menos con la idea de que la gente se entere de lo que los gobiernos hacen a espaldas de sus representados. Por eso el ataque a Wikileaks, y por eso la campaña contra Anonymous.


Lo más interesante es que Wikileaks/Julian Assange se han convertido en el meme del meme y Anonymous está decidido a defender Wikileaks a cualquier costo. Por lo pronto, Anonymous hizo un cambio de estrategia y declaró el 13 de diciembre como fecha de arranque de la operación LeakSpin. Yo no llegaría al extremo de llamarla "primera ciberguerra mundial", como algunos medios amarillistas le están diciendo, pero tampoco la subestimaría. No todos los hackers son jovencitos holandeses descuidados de 16 años: Hay muchos y muy motivados en torno a una causa que parece justa. Las consecuencias son imprevisibles. Como en una novela PostCyberPunk.

sábado, 20 de noviembre de 2010

La Bola Centenaria

En este momento se cumplen cien años de la fecha y hora designados por Francisco Madero en el Plan de San Luis para que todas las poblaciones del país se levantaran en armas porque "el pueblo mexicano está apto para la democracia, está sediento de libertad, y sus actuales gobernantes no responden a sus aspiraciones". A partir de aquí, la sucesión de eventos violentos que se desencadenaron durante años acabarían siendo glorificados por los historiadores oficiales como "La Revolución Mexicana". Pero como buena parte de las mentiras que nos han vendido como nuestra historia, es una falacia la que le queda mucho mejor el nombre que le daban los que pelearon en ella: "La Bola". La Revolución Mexicana es hasta hoy el peor fracaso histórico de nuestro país. Y aún así la conmemoramos como si fuera motivo de orgullo. ¿Qué tiene este país, pues, que se empeña en sabotearse sistemáticamente a sí mismo?


Así fue la Bola: Bajo el lema de "Sufragio Efectivo, no reelección" (el cual se fusiló del mismo señor que pretendía derrocar) Madero inició una revuelta que logró mandar al exilio a Don Porfirio en apenas 6 meses. Desde un principio, Pancho Villa, Pascual Orozco y Emiliano Zapata acaudillaron la lucha Maderista contra Porfirio Díaz. Pero apenas 6 meses después del exilio, Emiliano Zapata se alzaba nuevamente en armas contra Madero argumentando que había traicionado la revolución y sólo buscaba su beneficio personal. Pascual Orozco se alzó también en armas siguiendo a Zapata en contra de Madero, y fue derrotado por Victoriano Huerta. Entonces Orozco traicionó a Zapata y apoyó el golpe de Estado de Huerta contra Madero.

Orozco fue enviado a combatir a Pancho Villa, quien junto con Álvaro Obregón y Pablo González se había alzado en armas contra Huerta siguiendo la convocatoria de Venustiano Carranza, Gobernador de Coahuila ahora autodenominado "Primer Jefe". Pancho Villa derrotó a Orozco en Ojinaga y desoyendo las órdenes de Carranza tomó la ciudad de Zacatecas. En vista de ésto, Carranza envió a Álvaro Obregón a destituir a Pancho Villa. En lugar de rendirse, Pancho Villa estuvo a punto de fusilar a Obregón, aunque finalmente lo dejó vivir. Villa entonces fue saboteado por Carranza cortándole suministros para que no pudiera llegar a la Ciudad de México. Aunque finalmente Huerta huyó al exilio en Estados Unidos, Pancho Villa quedó muy resentido con Carranza. Por ese motivo, junto con Emiliano Zapata desconoció a Carranza en la convención de Aguascalientes que el mismo Primer Jefe había convocado pensando en legitimarse. Carranza entonces desconoció la convención, se fue a Veracruz, reorganizó sus fuerzas y giró instrucciones.

Pancho Villa fue derrotado en el bajío por Álvaro Obregón, debiendo replegarse a Chihuahua. Villa invadió entonces Columbus, Nuevo México, en represalia por el apoyo de Estados Unidos a Carranza, provocando una invasión infructuosa de 10,000 efectivos americanos en Chihuahua que duró 11 meses. Por su parte, por órdenes de Carranza, Pablo González combatió al ejército Zapatista con poco éxito hasta que logró organizar una emboscada para matar a Emiliano Zapata en Chinameca, descabezando así a su ejército. Pero cuando Carranza quiso imponer como presidente a Ignacio Bonillas, Obregón se levantó en armas junto con Adolfo de la Huerta, Pablo González y Plutarco Elías Calles, y domo resultado Carranza acabó siendo asesinado mientras dormía en un jacal en Tlaxcalaltongo, Puebla.

De la Huerta logró convencer a Villa de que dejara las armas y se retirara, pero por miedo a que algún día decidiera volver a levantarse en armas también Villa terminaría siendo emboscado y asesinado en Parral por órdenes de Calles y con la venia de Obregón. Obregón sería asesinado a su vez al intentar reelegirse (por José de León Toral, un asesino solitario, pero se sigue sospechando que todo fue planeado por Calles) y Calles a su vez acabaría siendo enviado al exilio por Lázaro Cárdenas, Presidente que el mismo Calles había impuesto pensando que era un pelele pero que le saldría muy respondón.


Lo que los libros generalmente no mencionan más que como anécdotas son los mexicanos que murieron inútilmente para satisfacer los egos de todos estos caudillos revolucionarios. Las guerras no las hacen los generales, sino los que pelean en ellas. Durante el primer año, la gente se unía espontáneamente a la revuelta maderista, pero después ya nada estaba tan claro. Los que un día eran los buenos, mañana eran los malos. La mayoría de los bandos tenían que hacer levas... iban "liberando" a los peones que antes eran explotados en las minas y haciendas para seguir explotándolos pero como carne de cañón en nombre de la "revolución". En muchos casos, los que combatían en un bando al día siguiente combatían en el bando contrario, y así seguían brincando de bando de acuerdo a como iban viendo quién iba ganando.

No se sabe cuántos muertos dejó la Revolución Mexicana. Ni siquiera se sabe exactamente cuántos habitantes tenía México en 1910, porque en las rancherías y en el campo había mucha gente que ni siquiera tenía acta de nacimiento. Es más, ni siquiera nos hemos puesto de acuerdo sobre cuándo acabó la Revolución Mexicana... ¿Fue cuando Pancho Villa dejó las armas? ¿Fue cuando mataron a Carranza? ¿Cuando mataron a Obregón? ¿Cuando Calles fundó lo que hoy conocemos como PRI? A pesar de esta falta de precisión temporal, la historia oficial dice que murieron un millón, pero no dicen de cuándo a cuándo, ni si se incluyen o no a las víctimas de la guerra Cristera, a las de la Gripe Española (hoy le decimos Influenza tipo A-H1N1), a las de desnutrición y a las de otras enfermedades infecciosas. Pero cuantos hayan sido, una cosa es segura: murieron en vano. La Revolución Mexicana es, por mucho, el fracaso más grande de nuestra historia.

La Revolución Mexicana no sólo no resolvió los problemas que la originaron, sino que a la larga los hizo más grandes. Sumió al país en la miseria, destruyó las vías de comunicación, paralizó las actividades productivas, y traicionó todo tipo de ideales dejando el país en manos de una horda de delincuentes llamados "la gran familia revolucionaria" que mantuvieron al grueso de la población en la ignorancia y el subdesarrollo durante décadas. Con el tiempo, la alternancia llegó y con ella la familia se fragmentó. Los que conservaron el poder se visten como gente decente y se dan baños de pureza, como lo hacía la corte Porfiriana. Los que cayeron en desgracia, o andan intentando arrebatar el poder a toda costa, aún de sus principios, o se están combatiendo entre ellos, o están siendo combatidos por las armas con la etiqueta de "crimen organizado". Como si el crimen organizado y el poder político en este país no fueran desde siempre la misma cosa.

Cien años después de aquella Revolución, el país está inmerso nuevamente en una espiral de violencia que no parece tener fin, y por ello el país está en un riesgo inminente de caer en una nueva tiranía a cambio de paz. Mano dura, exigen varios. Pero sería una paz así sería vergonzosa para el pueblo mexicano, porque no tendría por base el derecho, sino la fuerza; porque no tendría por objeto el engrandecimiento y prosperidad de la Patria, sino enriquecer un pequeño grupo que, abusando de su influencia, ha convertido los puestos públicos en fuente de beneficios exclusivamente personales, explotando sin escrúpulos las concesiones y contratos lucrativos.

A cien años de la Revolución, el pueblo mexicano sigue sin entender lo que es una democracia, sigue sediento de libertad, y sus actuales gobernantes siguen sin responder a sus aspiraciones. Cien años después de la Revolución, seguimos haciéndole caso a los mismos lidercillos mediocres que nos repiten las mismas mentiras que nuestros caudillos nos han repetido siempre. Nos roban impunemente, dejan lo que tocan hecho un desmadre y ahora hasta tienen el cinismo de sacar comerciales en televisión para darnos las gracias y amenazarnos con que nos veremos pronto. Vamos, alguno ya hasta se aventó la puntada de prometernos una República Amorosa. Sólo él sabe lo que eso signifique.

El fracaso de la Revolución Mexicana tiene una moraleja. No podemos seguir esperando a que llegue un mesías tropical ni confiando en que un caudillo va a resolver mágicamente todos nuestros problemas, como Quetzalcóatl, porque eso no va a pasar. Y mucho menos si traen cananas. Este país está pidiendo a gritos una revolución desde su fundación, pero no una revolución armada, sino una revolución cultural. Hay que erradicar la ignorancia de este país enseñándole a la gente a expresar sus opiniones y a aceptar que los demás pueden tener opiniones diferentes tan válidas como las de ellos. Hay que enseñarles a regir su vida con principios y enseñarles que estos se deben aplicar aún y cuando creas que nadie te está viendo. Hay que enseñarles a desconfiar del dinero fácil y hacerles ver que el cáncer del narco es una trampa de la que es imposible salir: sin importar de qué lado de la cadena estés te convertirá en esclavo de alguien, y te acabará matando. Hay que enseñarle a la gente que ponerse de acuerdo no tiene nada de vergonzoso. Que los principios no se negocian, pero que para poder construir hay que enfocarse en las coincidencias y no en las diferencias. Que los gobernantes no son nuestros patrones ni nuestros benefactores: son nuestros representantes, y como tales deben velar por nuestros intereses, aún por encima de los de ellos. Y la forma de exigírselos no es cerrando el periférico o agarrando un fusil y subirse a la sierra, sino ejerciendo en primer lugar el poder que nos da el voto: El día que todos entendamos esto, ese día tendremos realmente una democracia. Mientras tanto, seguiremos condenados a la miseria y a ser traicionados indefinidamente por nuestros propios caudillos.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Configurando Voz por IP en un Nokia

Si tienes un teléfono Nokia y tu empresa tiene un sistema de voz por IP estándar (basado en SIP) o si simplemente eres un geek que instaló Asterisk en una PC y le conectó todos los teléfonos de la casa via IP, probablemente puedas conectar tu teléfono celular como extensión sin pagar un peso adicional.


Hace algunos años, la mayoría de los teléfonos Symbian de Nokia venían con un cliente de voz por IP preinstalado. El N95 y el E71 son dos ejemplos de modelos que se hicieron muy populares y que tenían esta funcionalidad. Sin embargo, los smartphones más recientes de Nokia, como el E72, N97 mini o el N8 no traen esta función. O al menos, parece que no la tienen.

En realidad todos los teléfonos Nokia de las Series E y N pueden configurarse para utilizar Voz por IP. Pero no todos tienen el menú de voz por IP habilitado: para hacerlo es necesario entrar a Forum Nokia y descargar la aplicación "SIP VoIP Settings". Hay versiones para Symbian ^3(N8, por ejemplo) Symbian S60 v5 (touch screen), Symbian S60 v3.2 (Por ejemplo, el E72) y para versiones anteriores de Symbian.


Una vez instalado es muy fácil de configurar. Por ejemplo, para el caso del E72 simplemente tienes que abrir Menú>Panel contr.>Config.red>Advanced VoIP settings>Create new service. Pones tu nombre de usuario completo (Por ejemplo, sip:usuario@sip.empresa.com) y tu contraseña, seleccionas tu punto de acceso y listo, el resto se configurará automáticamente.

Ahora sólo tienes que marcar una extensión como la marcas desde cualquier otro teléfono de tu casa u oficina y listo. Y si por alguna razón necesitas desactivar o reactivar el servicio de Voz por Internet, puedes hacerlo rápidamente desde la categoría correspondiente en la aplicación de Contactos de tu teléfono.¿A poco no está chévere?

Si quieres una guía más detallada de cómo configurar VoIP en un E72, te recomiendo ésta de Gone Digital (de donde me volé la imagen de arriba)

jueves, 16 de septiembre de 2010

El Hombre Bicentenario

Si el Coloso del Bicentenario realmente tuviera 200 años, ¿qué estaría celebrando?

Si hubiera sido uno de los pocos niños afortunados que recibía educación a principios del siglo XIX, a los 11 años hubiera tenido que reaprender todo lo que le habían enseñado, puesto que de la noche a la mañana resultaba que vivía en un país llamado México. A los 12 años lo habrían reprobado puesto que ahora vivía en el Imperio Mexicano. Cuando cumplió los 13 años el Imperio Mexicano se convertía en República Mexicana. Con tantos cambios de nombre, seguramente habría abandonado en este momento la escuela para dedicarse a trabajar el campo. Ahí habría trabajado a ratos y a otros hubiera sido reclutado por la fuerza para enfrentar el intento de reconquista Española o para combatir a nombre de conservadores o liberales en la interminable guerra civil mexicana que siguió a la caída del Imperio, dependiendo de quién llegara primero al pueblo.

Gracias a tanta desorganización y guerra civil, entre los 25 y los 36 habría visto cómo el país se desmoronaba, separándose temporalmente Zacatecas, después Texas, después (por un ratito) los Estados de Tabasco, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, y posteriormente habría vivido la independencia de Yucatán. A los 36 le habría tocado padecer la Guerra con Estados Unidos y la consecuente pérdida de los territorios de Nuevo México y Alta California, así como parte de Chihuahua y Coahuila.

A los 38 le habría tocado ver que se reincorporara Yucatán a México con motivo de la guerra de Castas, y a los 44 lo habrían enrolado en la guerra de Reforma, que llevó del derrocamiento definitivo de Santa Anna a la Constitución de 1857. Sin embargo, a sus 47 años, nuestro Coloso no habría podido descansar, puesto que lo hubieran reclutado para pelear en la contrarreforma, una nueva guerra civil que duró hasta que nuestro Coloso tendría 50 años cumplidos.

Sin embargo, las aventuras de nuestro Coloso no terminarían aquí, porque un año después ya estarían los Franceses entrando a Veracruz. Seguramente habría peleado contra la intervención francesa hasta los 53, y después habría peleado alternativamente por el Segundo Imperio o por la República, dependiendo de qué leva lo fuera agarrando, hasta cumplir los 57 años. Entonces podría por fin descansar de guerras, pero le duraría el gusto tan sólo hasta los 63: después de que le dio el aire a Juárez, empezó un nuevo período de inestabilidad que culminaría más o menos cuando nuestro coloso tendría unos 66 años, al asumir el poder Porfirio Díaz.

A partir de aquí el Coloso tendría que haber escogido entre ser policía rural, minero o peón de hacienda, en cualquier caso trabajos peligrosos y mal remunerados. Tal vez, por sus antecedentes bélicos, pudiera haber sido reclutado para combatir las insurrecciones en el valle del Yaqui o en Yucatán reprimiendo la añeja guerra de castas. Así las cosas durante 34 años, hasta que la Revolución Mexicana inauguraría otro periodo de guerra civil de 19 años durante el que nuestro Coloso seguramente habría vuelto a ser reclutado en la bola a través de las levas que hacían unos y otros revolucionarios, hasta que la gran familia revolucionaria decidió dejar de arreglar sus diferencias a balazos y fundar el PRI. Entonces seguramente la revolución le habría hecho justicia y hasta le habría tocado que le dieran un pedazo de tierra propio para cultivar.

Pero si nuestro Coloso pensó, a sus 120 años que la violencia era cosa del pasado, se equivocaba. Las guerras civiles dieron paso a las crisis económicas, y gracias a ellas y a la corrupción natural de los gobiernos de este país cobró cada vez más fuerza un tipo de poder económico que no había conocido tanta bonanza desde la época de los piratas: el crimen organizado. Gracias al PRI, la corrupción se institucionalizó y se permitiría hacer cualquier cosa, siempre y cuando se repartieran las cantidades correctas de dinero entre las personas correctas. Y al que no le pareciera o dijera algo, plomo. La violencia seguía, pero no se notaba. En México no pasaba nada.

Cuando nuestro Coloso tendría unos 155 años, comenzó un nuevo periodo de agitación. En el México en que no pasaba nada, comenzaron a pasar cosas. Huelgas, marchas, movimientos obreros y estudiantiles, guerrillas... A estas alturas el Coloso probablemente estaría demasiado cansado y habría visto demasiada sangre ya como para tomar estas protestas en serio, y hasta le habría divertido ver a cierto Capo de la vieja escuela convertido en Presidente propiciar y alentar todo un movimiento estudiantil y el levantamiento de grupos guerrilleros para después tomar como esclavos a los que habían participado en ellos y ponerlos a construir un paraíso artificial privado en el Caribe.

A los170 años, el Coloso habría visto secarse el país. Los cultivos comenzaban a desaparecer, el campo se comenzó a abandonar. Probablemente nuestro Coloso habría tenido que abandonar su tierra y migrar siguiendo el ciclo de cosechas: la caña en Morelos, el aguacate en Michoacán, el jitomate en Sinaloa, el frijol en Jalisco. Como en tiempos de Don Porfirio. Con suerte, habría conseguido una chambita en la Ciudad de México como cargador en la Central de Abastos, o de jardinero. Nada más que todo estaba cada vez más caro. Y cada vez hay más gente, menos trabajo y peor pagado. Así que a los 180 años nuestro Coloso probablemente habría migrado a Estados Unidos, para levantar las cosechas en California o Texas. Tal vez hasta descubriría que le pagaban mucho mejor como jardinero del otro lado que de éste.

Pero para cuando hubiera cumplido los 190 años, la cosa del otro lado se habría tornado más hostil. Aumentarían las redadas, las deportaciones. Que por culpa de los terroristas de Hay Queda o algo así. Así que sin papeles, habría sido deportado de nuevo a México. Aquí descubriría que alguien se habría apropiado de sus tierras para construir un Club de Golf. Sin hogar, sin trabajo, habría sido una presa fácil para ser reclutado en una nueva leva. Nada más que en esta ocasión las levas no nada más las hace el gobierno para reforzar su ejército. Hoy las grandes levas las hace el "Crimen organizado" para defender las rutas de tráfico ilegal de droga, piratería y personas, y las plazas donde se comercializan.

Así que hoy en día, nuestro Coloso, a sus 200 años de edad, estaría entre la espada y la pared, sin oportunidades de trabajar, con la disyuntiva entre entrar al ejército o a la policía con un sueldo miserable y sin garantía de llegar con vida a la quincena, o agregarse a las filas de algún ejército privado de la mafia mexicana, con la certeza de tener tarde o temprano una muerte violenta y dolorosa pero con un sueldo muy pero muy superior. Sin oportunidades, sin futuro.

¿Qué motivo tendría entonces nuestro Coloso para celebrar? Les voy a decir cuál sería este motivo: que a pesar de tantas guerras civiles, violencia, corrupción, pésimos gobiernos y peores decisiones, a pesar de nuestra realidad tan pinche y nuestro futuro tan incierto, México sigue estando ahí. Disfrútenlo mientras dura, y celebremos el Bicentenario, porque al paso que vamos nada nos garantiza que algún día este país llegue a celebrar su tricentenario.

lunes, 28 de junio de 2010

Pa' su mecha

Hace tiempo que no escribo en este blog, pero dados los acontecimientos recientes en el país, considero necesario hacerlo, porque ha llegado el momento de platicarles lo que mi abuela le dijo a mi padre la noche del 2 de octubre de 1968. El que tenga oidos para oir, que entienda... el que no, de todas formas no merecía entender.

El 2 de octubre de 1968, mi padre se encontraba en Tlatelolco por razones personales completamente ajenas al movimiento estudiantil. Pero puesto que ya estaba ahí, y siempre le ha gustado el mitote, se dio una vuelta para ver qué estaba ocurriendo. Estuvo un rato siguiendo la arraigada tradición mexicana de hacer bola y a las 6:10 PM, cuando iba saliendo de la plaza le tocó ver la infame bengala que marcó el inicio de la entrada del ejército en la Plaza de las Tres Culturas. Inmediatamente después vio fue un grupo de soldados correr en formación por el pasillo hacia él, y uno de ellos lo arrojó contra la pared, lo encañonó en la cabeza y le dijo ¿a dónde crees que vas?

Los otros soldados dijeron ¡déjalo, déjalo, lo cabrón es allá adentro! Y sin decir más el soldado dio media vuelta y siguió corriendo hacia la plaza. Pocos instantes después, mientras corría como alma que lleva el diablo, le tocó escuchar el inicio de la pesadilla que todos conocemos -y vivir para contarlo.

Cuando llegó a su casa se juntó con unos amigos en la cocina y ahí se pusieron a discutir sobre lo que estaba pasando. ¡Es increíble! ¡En el radio no dijeron nada! En la tele tampoco... lo poco que se sabe es que el ejército reprimió a unos agitadores y la gente hasta les está aplaudiendo. ¡Carajo, no puede ser! ¡Esto no puede quedarse así! La gente tiene que darse cuenta... tiene que alzarse en armas... ¡hacer la revolución! ¡Eso, sólo una revolución va a poder tirar a este pinche gobierno, no se puede seguir así! ¡asesinos!

En ese momento, el inesperado escándalo de un plato al estrellarse contra el piso los dejó mudos. Voltearon y ahí estaba mi abuela (quien para aquel entonces tendría unos 60 años), con lágrimas en los ojos y con la cara roja de indignación y de coraje. Muchachitos pendejos... ¿qué saben ustedes de revoluciones? ¿Quieren saber qué es una revolución? Yo les voy a decir lo que es una revolución: ¡Revolución es que maten a tus padres, a tus tíos, y a tus hermanos! ¡Que violen a tu madre y a tus hermanas! ¡Es ver ahorcados en todos los postes de luz y en los árboles de todas las plazas! ¡Es ver cómo te arrebatan lo poco que tienes y acostarte con el miedo de que tal vez jamás despiertes! ¡Es olor a muerte y pólvora! ¡Es hambre y destrucción! ¡Eso es una pinche revolución! ¿Eso es lo que quieren? Díganlo de una buena vez, porque yo no pienso volver a pasar otra vez por todo aquello. No pienso quedarme aquí a ver cómo los matan por nada. ¿Eso es lo que quieren? Y ya no pudo decir más porque no la dejaron las lágrimas. Sobra decir que mi papá jamás volvio a hablar de la misma pendejada.

Estamos en un año crucial en la historia de nuestro país. En nuestras manos está evitar que en cien años conmemoren el centenario de una tercera guerra civil de 30 años de duración. ¿Cómo hacerlo, si a estas alturas parece prácticamente inevitable? Ciertamente, se necesita mucho más que buenas intenciones. Pero se puede. Luego les digo cómo, pero probablemente a muchos no les va a gustar.

sábado, 22 de mayo de 2010

¿Tenemos motivos para celebrar?

¿Cuál es la diferencia simbólica entre la efeméride del 4 de Julio en Estados Unidos y la del 16 de Septiembre en México? Las dos fechas representan el "aniversario de la Independencia" pero hay una gran diferencia: mientras en Estados Unidos se recuerda la fecha en que se publicó la Declaración de Independencia, aquí conmemoramos el momento en que comenzó la revuelta Insurgente encabezada por Miguel Hidalgo.

Esto es significativo, porque en realidad el Acta de Independencia de México se firmó hasta el 27 de septiembre de 1821. ¿Por qué no festejamos entonces esa fecha? ¡Qué pregunta! Porque la consumó Agustín de Iturbide, el primer villano oficial de nuestra historia por haber tenido la osadía de proclamarse Emperador. Además, la independencia de México en la práctica fue poco más que un cuartelazo en el que Iturbide le prometió a cada sector de la sociedad novohispana lo que quería escuchar, incluyendo al clero y a los peninsulares residentes en el recién creado país. Así es que en realidad aquí no conmemoramos la Independencia, sino el inicio de una guerra fraticida que ni siquiera llegó a buen término. En el fondo, no celebramos lo que fue, sino lo que pudo haber sido.

Este rasgo aparentemente insignificante habla mucho, y nada bien, de nosotros los mexicanos. Es un comportamiento adquirido que venimos arrastrando desde la época de los aztecas: somos ruines, egocéntricos y envidiosos. Nos mostramos una y otra vez incapaces de aceptar nuestros errores y de reconocer los triunfos de otros. Por eso construimos buena parte nuestra historia sobre premisas falsas.

Algunos ejemplos: La lucha Insurgente no tuvo nada de heróica; el cura de Dolores encabezó una carnicería tan sangrienta que hoy sería juzgado por crímenes contra la humanidad. El pípila no existió, y la toma de la alhóndiga debería ser motivo de vergüenza histórica: prácticamente no había soldados ni armas dentro de ella, sino ancianos, mujeres y niños tratando de guarecerse que fueron pasados a cuchillo formando un río de sangre que bajaba por las escaleras. Don Guadalupe Victoria no fue nuestro primer Presidente: en realidad, el primer presidente de México fue un interino Español llamado Pedro Celestino Negrete. Además, Don Guadalupe Victoria estaba loco: no sólo se cambió el nombre tras tomar Jalatlaco en Oaxaca: cuando fue apresado Hidalgo se negó a indultarse y se fue a la selva de Veracruz, donde vivió errante como animal salvaje durante 30 meses. En cuanto a Iturbide, un hecho que la historia oficial tiene mucho cuidado de no relatar es que al final de su vida prefirió regresar a México del exilio, a sabiendas de que sería capturado y fusilado, porque prefería morir en la patria que había fundado. Santa Anna fue un hijoeputa que se sentó 11 veces en la silla presidencial. La historia oficial no dice que las 11 veces fue recibido como héroe a su entrada a la Capital, con desfiles y muestras "espontáneas" de afecto, lo que habla muy mal del pueblo mexicano: la culpa no fue del Caudillo, sino del pueblo que lo aceptó como Presidente.

Así podemos seguirnos analizando los 200 años de mentiras y exageraciones que nos han vendido como "nuestra historia". Y ni siquiera la cuestionamos. Dicen que los pueblos tienen el gobierno que se merecen. Al menos, en el caso mexicano, ésto es muy cierto: colectivamente nos comportamos como niños de preescolar... y por eso se nos trata como tales.

Mientras no despertemos y nos demos cuenta de que el país es de todos, incluyendo a los que piensan diferente a nosotros, vamos a seguir hundiéndonos como país. No hay que olvidar que de los 200 años que han pasado desde el grito de dolores, alrededor de 130 los dedicamos a matarnos entre nosotros. Y en la práctica así sigue siendo, real o simbólicamente.

Hagamos por un momento a un lado el baño de sangre que vemos diariamente en las noticias. ¿Cuántas veces no viste en la escuela, en el trabajo o en la calle que abusaban de alguien y no hiciste nada para impedirlo? ¿Cuántas veces te has negado a ayudar a alguien o hasta le has puesto el pie con tal de evitar "que otro se cuelgue la medalla" - como en el Kinder? ¿Cuántas veces has dicho de dientes para afuera que odias la discriminación, pero cuando te enojas te has referido a alguien como "pinche viej@, nac@, gord@, indi@, put@, gat@, etc."? ¿Cuándo has visto a un solo político de esos que ponen el grito en el cielo por una ley racista en otro país proponer una solución realista para que los salarios y la calidad de vida a ambos lados de la frontera sea comparable y así nadie se vea obligado a abandonar su tierra por falta de oportunidades? Y tú, ¿cuántas veces le has exigido a tu diputado que se ponga a trabajar en eso en lugar de andar perdiendo el tiempo secuestrando la tribuna, robándose los tinteros, criticando en tribuna el peinado de Peña Nieto o creando comisiones tan inútiles como averiguar si López Obrador dijo o no "Carlos Santana"?

Ojalá que la conmemoración del Bicentenario del Grito de Dolores y del Centenario del Plan de San Luis, nos sirva para hacer un ejercicio de prospectiva, comparando objetivamente el país que tenemos hoy y el país en que queremos que vivan nuestros bisnietos. Y con base en esa visión, retomemos el control de lo que pasa en nuestro país. A estas alturas ya no importa quién tuvo la culpa de que estemos al borde del barranco. Buscar culpables no va a cambiar en nada nuestra situación actual. Finalmente, si queremos que este país cambie tenemos que empezar a cambiar también nosotros mismos: Ninguna ley va a lograrlo por nosotros.

No te engañes, el Presidente de la República no va a ir personalmente a tu calle a tapar ese bache que lleva ahí décadas ni aunque cierres el periférico, y si el municipio o delegación no lo hace ¿por qué no te organizas con tus vecinos para arreglarlo? Si te para una patrulla de tránsito, ¿por qué no pides de entrada tu multa en lugar de ofrecer una mordida? Si crees que el nivel escolar del colegio de tus hijos es pésimo ¿por qué no, en lugar de echarle la culpa a Elba Esther y cruzarte de brazos, complementas su educación en casa sentándote a leer con ellos? Tenemos que cambiar, pero el cambio tiene que ser de fondo. La buena noticia es que no es tan difícil: un paso a la vez, es todo lo que se necesita. Nomás es cosa de querer.

miércoles, 14 de abril de 2010

Asterisk+Skype = El VoIP de tus sueños


Todos los usuarios del servicio de Skype están familiarizados con el concepto de Voz por IP (VoIP), aunque tal vez no todos estén conscientes de ello: VoIP es la tecnología que permite hacer llamadas de voz a través de Internet en lugar de hacerlo a través de la red de una empresa telefónica. Muchas empresas también están familiarizadas con el concepto, y el día de hoy ya manejan sus extensiones desde conmutadores (PBX, Private Branch eXchange) digitales que aprovechan la infraestructura de red existente utilizando el Protocolo de Internet (IP). Pero hasta hoy no se podía tener simultáneamente en una empresa las bondades de un PBX y la conexión al servicio de Skype y su red de 400 millones de usuarios desde un mismo aparato.

Todo esto ya es cosa del pasado. Skype for Asterisk es un módulo que te permite hacer y recibir llamadas de voz con Skype desde la comodidad de tu extensión. Y si además tienes red inalámbrica y un equipo Nokia Serie E o N compatible con Asterisk, podrías utilizar tu teléfono simultáneamente como celular, como extensión inalámbrica y como skype phone.

¿Te interesa saber más sobre cómo hacer llamadas de Skype desde la extensión de tu oficina? Encuentra más detalles sobre Skype for Asterisk en la página de digium.

domingo, 11 de abril de 2010

Cell Phone Blues


Hay alrededor de 83 millones de líneas de teléfono celular en el país. Oficialmente, 25.9 millones de éstas, prácticamente la tercera parte, no se registraron oportunamente en el RENAUT a pesar de haber contado con un año para hacerlo, y a partir de media noche debieron ser bloqueadas. De los alrededor de 57 millones que se registraron, podría apostar que al menos una tercera parte no lo hizo a nombre del usuario final del teléfono: Muchos jefes de familia registraron a su nombre el teléfono de sus hijos, muchas empresas registraron sus celulares a nombre del representante legal y una gran cantidad de desconfiados decidieron no dar su nombre registrando su celular a nombre de políticos o figuras públicas. Se dice que tan sólo a nombre de Felipe Calderón Hinojosa se registraron 11 mil teléfonos.

Ante este fracaso tan estrepitoso, si viviéramos en cualquier otro país, a esta hora los titulares de la COFETEL y del RENAPO ya habrían presentado su renuncia con carácter irrevocable, aunque fuera bajo el eufemismo de "por motivos de salud". La Presidencia de la República ya habría salido a anunciar la marcha atrás en lo que a este tema se refiere para anunciar en su lugar medidas que realmente sean útiles contra el delito de extorsión telefónica, como establecer mecanismos para ubicar rápidamente números celulares que estén siendo usados para extorsión, eficientar los mecanismos para reportar y bloquear teléfonos robados, retirar antenas celulares de las inmediaciones de los centros penitenciarios, establecer mecanismos para cancelar tarjetas de prepago robadas o utilizadas como pago en extorsiones y bloquear las líneas en las que éstas hayan sido activadas, y la implantación del sistema E-911 en México, con el cual son compatibles todos los teléfonos celulares producidos a partir de 2002. Desafortunadamente, vivimos en México, y aquí nunca pasa nada.

El abierto rechazo de una buena parte de la población al RENAUT no puede leerse como "la mexicana costumbre de dejar las cosas a última hora". El rechazo al RENAUT es un termómetro de la desconfianza que la población tiene en el gobierno. Y la verdad, no sale muy bien parado que digamos. Casi 26 millones de mexicanos desconfían de su gobierno al grado de rehusarse a proporcionarle información tan básica como su teléfono celular en un trámite "que podía hacerse en 5 minutos", aunque eso signifique perder su número celular. De los que quedan, muchos cumplieron con el trámite usando el CURP de otra persona, pero también se van a rehusar a la hora que les pidan ir a un módulo de RENAPO con el pretexto de refrendar su registro y dejar información más sensible, como sus huellas digitales.

En un país donde el ejército está planeando una "guerra contra el crimen organizado" que involucra patrullar y combatir al enemigo en las calles durante 10 años, y donde están por unificarse las policías en una sola agrupación paramilitar, iniciativas como el RENAUT y el Registro Nacional de Población con datos biométricos levanta muchas suspicacias. Después de todo no es una idea nueva, hace unos 80 años se demostró cuán eficaz pueden ser este tipo de medidas para acabar con los enemigos del Estado: Se llamaba Schutzstaffel, de la que dependía la Geheime Staats Polizei. Las infames SS y Gestapo Nazis. Tan honda huella dejaron las SS en la historia, que la Organización de las Naciones Unidas se creó con la finalidad expresa de que nunca surgiera otra Schutzstaffel en el mundo. Desafortunadamente, sabemos que eso no ocurrió. Pero al menos podemos estar alertas para que eso no pase en México.

Es importante exigir que el Estado cumpla con su oblicación de garantizar la seguridad. Pero no a costa de sacrificar nuestras libertades. Hacerlo significa perder ambas en un corto, cortísimo plazo.

martes, 6 de abril de 2010

Ana, Ciro y el RENAUT

Todos sabemos que Ciro Gómez Leyva es un especialista en el arte de la mentira. Todos hemos sido testigos de su pedantería y sus comentarios editoriales poco objetivos con careta de "periodismo". Pero pocas veces me había parecido tan falso y manipulador como hace unos minutos, con el tema del Registro Nacional de Usuarios de Telefonía Celular.

El día de hoy empezó su noticiero nocturno criticando ácidamente "a los que no quisieron invertir 5 minutos en los últimos doce meses" para registrar su teléfono celular. Se permitió recordar que "aunque no sirva para nada, es una ley que fue aprobada por abrumadora mayoría" y criticó que ahora que el plazo está a punto de vencer, legisladores del PRI están solicitando que se haga una prórroga en el plazo para "premiar a los que no cumplieron". Después entrevistó a Ana Franco, vocera de la Asociación México Unido por la Delincuencia, una agrupación fundamentalista claramente dispuesta a sacrificar las libertades de los ciudadanos con el pretexto de la "lucha contra la inseguridad", quien dijo que ya estuvo bueno de no tener consecuencias en el no actuar, que es momento de asumir responsabilidades y que estaría bien que cancelaran los 30 millones de líneas celulares que faltan por registrar.

De acuerdo a la argumentación de este par, la única razón imaginable por la que la gente no está registrando sus teléfonos es "por la cultura mexicana de dejar todo a última hora". Se burla Ciro de las voces críticas preguntándose ¿por qué no dijeron nada antes y lo están diciendo justo ahora que va a acabar el plazo? ¿vamos a premiar otra vez a los que no cumplen ampliando los plazos? ¿y los que cumplimos registrando el teléfono en un trámite de 5 minutos donde quedamos?

Tal vez le sorprenda a este "periodista" enterarse de que habemos muchos mexicanos que hemos estado abiertamente en contra del RENAUT desde el mismo instante en que se aprobó. Para empezar, porque aunque el registro de usuarios de prepago tal vez sea malo, las empresas de telefonía saben perfectamente quiénes les compran los teléfonos en la modalidad de postpago... ¿cuál es entonces la necesidad de crear una base de datos de usuarios que ya están plenamente identificados?

Lo que pasa es que, al estar el registro de esas líneas en manos de la empresa privada, la autoridad investigadora tenía que pasar por el engorroso trámite de demostrar la posible comisión de un delito ante un juez, para que éste solicitara a la empresa celular que compartiera con la autoridad los datos de la titularidad de un número telefónico. La ley que vio nacer el Renaut permite ahora que la policía pueda no sólo ver los datos de tu número celular, sino revisar los registros de llamadas y mensajes y hasta intervenirlo, sin entretenerse en nimiedades como el respeto a las garantías individuales o a los Derechos Humanos. No necesitan demostrar que se está cometiendo un delito con tu número, simplemente basta con que sospechen que a lo mejor podrías estar pensando en hacerlo para espiarte sin restricciones.

Por supuesto, si viviéramos en Suiza quizás -quizás- podríamos confiar en que las autoridades van a conducirse con responsabilidad y prudencia, y sólo van a utilizar estas herramientas para luchar contra la criminalidad. Pero vivimos en un país en el que cada día salen en la televisión policías coludidos con bandas de polleros, extorsionadores, secuestradores y narcotraficantes, que abusan de su poder para cometer innumerables delitos. ¿Cómo puedo confiar en que un criminal con placa NO va a tener acceso a mi información personal para utilizarla en mi contra?

Que el RENAUT fue aprobado por abrumadora mayoría en las Cámaras tampoco es una garantía de nada. También los puentes de 15 días que se toman a costa de mis impuestos y los obscenos aumentos de sueldos que se autoasignan cada año son aprobados por abrumadora mayoría. Los legisladores sólo se representan a ellos mismos y, si acaso, a las mafias que controlan sus partidos políticos. Muchos mexicanos no nos sentimos representados por NINGÚN partido político, como lo demostró el asunto aquel del VOTO NULO que tanto hizo enojar a muchos de los zánganos que hoy cobran por dormir en sus curules... o por secuestrar la tribuna y colgarse del tintero.

Además, el mecanismo mismo del Registro Celular ni siquiera lo hace confiable. Si conoces el nombre de una persona, su cumpleaños y la Ciudad donde nació puedes registrar cualquier celular a su nombre. Es una vacilada. Y ¿De verdad creen que un criminal va a registrar su celular a su nombre? ¿En serio?

Aunque le de risa, el atraso en el RENAUT no sólo es por la incapacidad o flojera de hacer un trámite que lleva 5 minutos. En muchos casos también es un asunto de principios: Un concepto que Ciro Gómez Leyva parece incapaz de entender. Como lo demostró cuando, mientras andaba "abanderando" el movimiento de resistencia del Canal 40 contra TV Azteca (y prácticamente ya habían ganado), se le vio reuniéndose con el "enemigo" en lo oscurito, apenas unas horas antes de que estallara la huelga de empleados que acabó por hundir definitivamente a CNI40.